Gisella Romero participará del voluntariado que acompañará la visita apostólica del Santo Padre a la Argentina, prevista del 8 al 11 de noviembre. Con 25.077 personas inscriptas en todo el país, la organización avanza con la preparación espiritual y técnica de quienes estarán al servicio de los peregrinos.
La próxima visita del papa León XIV a la Argentina moviliza a miles de fieles y también a quienes eligieron colaborar en la organización de este acontecimiento histórico para la Iglesia católica. Entre ellos se encuentra la correntina Gisella Romero, quien vive esta experiencia con emoción y compromiso, convencida de que la misión principal de un voluntario es servir y acompañar a quienes lleguen para encontrarse con el Santo Padre.
“Es una alegría, es una emoción”, expresó Romero al referirse a su participación en el voluntariado, una tarea que, según explicó, implica mucho más que colaborar con la logística: también supone ser un primer punto de contacto para los peregrinos y transmitir, a través de cada gesto, el espíritu de acogida de la Iglesia.
La convocatoria nacional reunió a 25.077 personas inscriptas, según informó la Agencia Informativa Católica Argentina (AICA) al dar cuenta del cierre de la inscripción impulsada por la Conferencia Episcopal Argentina.
La visita apostólica de León XIV está prevista del 8 al 11 de noviembre de 2026, con actividades en Buenos Aires, Córdoba y Luján, de acuerdo con la información oficial de la organización.
Formación y disponibilidad: cómo se prepara el voluntariado
Romero explicó que los voluntarios deberán atravesar instancias de formación espiritual y técnica antes de conocer las funciones específicas que cumplirán durante la visita. La asignación de tareas dependerá de las necesidades de la organización, por lo que también se requiere disponibilidad para adaptarse a posibles cambios.
La preparación contempla aspectos vinculados con la logística, los protocolos de trabajo, la atención al peregrino y el manejo de las emociones ante un acontecimiento que convocará a miles de personas.
En ese sentido, la correntina destacó la importancia de recibir a cada visitante con respeto, amabilidad y sensibilidad, teniendo en cuenta que muchos llegarán desde otras localidades y podrían necesitar orientación o acompañamiento.
“Siempre al peregrino hay que tratarlo con mucha delicadeza porque viene también con todas sus inquietudes”, señaló.
La preparación no apunta únicamente a resolver cuestiones operativas. También busca que quienes participen puedan afrontar la intensidad de las jornadas, manejar la ansiedad y responder con serenidad ante situaciones imprevistas.
“El voluntario no va en busca de la foto con el Santo Padre”
Uno de los conceptos que Romero remarcó durante la entrevista fue el sentido que debe orientar la participación de quienes integran el voluntariado.
“El voluntario no va en busca de la foto con el Santo Padre”, sostuvo, al explicar que la prioridad debe ser el servicio a la Iglesia y la asistencia a los peregrinos.
Desde su perspectiva, asumir esta tarea implica revisar las motivaciones personales y comprender que cada función es importante para que la visita se desarrolle de la mejor manera posible, independientemente del lugar que le toque ocupar a cada persona.
“Nosotros somos el rostro de la Iglesia”, expresó, al destacar la responsabilidad de brindar una atención respetuosa y cercana a quienes participen de las actividades.
La organización de la visita contempla precisamente instancias de formación y asignación de tareas de acuerdo con las necesidades operativas, el perfil y la disponibilidad de cada voluntario.
Una nueva experiencia después de cubrir las beatificaciones de Brochero y Pironio
Para Romero, esta participación también representa un desafío personal. Si bien ya estuvo presente en acontecimientos religiosos de relevancia nacional, en esta oportunidad lo hará desde otro lugar.
La correntina contó que trabajó desde el área de prensa durante la beatificación del cura José Gabriel del Rosario Brochero y la del cardenal Eduardo Francisco Pironio. Aquellas experiencias le permitieron conocer la dinámica de eventos multitudinarios vinculados con la fe, aunque ahora se prepara para asumir una función centrada directamente en el servicio.
“Esta experiencia voluntaria es nueva y también con muchas expectativas, con ganas de servir a la Iglesia y brindar lo mejor”, manifestó.
El cambio de rol supone pasar de la cobertura periodística al acompañamiento directo de las personas que llegarán para participar de las celebraciones y encuentros previstos durante la visita papal.
La llegada de León XIV y la esperanza de una Argentina unida
La visita del Papa también tiene para Romero un significado espiritual y social. Como laica consagrada, considera que la llegada del Santo Padre representa una oportunidad para renovar la esperanza y fortalecer el compromiso de la comunidad.
En ese marco, vinculó el acontecimiento con el mensaje de una Iglesia en salida, capaz de acercarse a las personas, caminar junto a ellas y construir espacios de encuentro.
“La visita apostólica del Santo Padre viene a renovar la esperanza”, afirmó.
Romero expresó además su deseo de que la llegada de León XIV encuentre a una Argentina unida y destacó el esfuerzo colectivo que requiere una organización de esta magnitud.
Detrás de cada tarea, desde la logística hasta la atención de los peregrinos, habrá miles de personas trabajando para que el encuentro se desarrolle en un clima de fraternidad y acogida.
Para esta correntina, la experiencia representa una oportunidad de poner sus capacidades al servicio de los demás y vivir desde adentro un acontecimiento que moviliza a la Iglesia argentina. Su expectativa está puesta no en la cercanía física con el Papa, sino en contribuir para que cada peregrino se sienta recibido y acompañado.
