Mientras la inflación continúa mostrando una tendencia descendente, la recuperación del poder adquisitivo de los argentinos avanza a un ritmo considerablemente más lento. Así lo analizó el consultor financiero Santiago Segovia, quien destacó que los principales indicadores macroeconómicos reflejan mejoras, aunque todavía sin un impacto generalizado sobre la economía cotidiana.
Según explicó, las estimaciones privadas ubican la inflación de junio entre el 1,8% y el 2,1%, consolidando una desaceleración que el Gobierno nacional viene destacando desde hace varios meses.
Sin embargo, Segovia advirtió que el salario real continúa recuperándose de manera muy gradual. Si bien algunos indicadores muestran una leve mejora, sostuvo que la mayoría de los trabajadores todavía enfrenta dificultades para ahorrar, cancelar deudas o recuperar el poder de compra perdido durante los últimos años.
El especialista señaló que esta situación también se refleja en el sistema financiero, donde crecen los niveles de mora en créditos personales, hipotecarios y tarjetas de crédito. En ese contexto, consideró que podrían ampliarse los programas de refinanciación impulsados recientemente por entidades bancarias.
En el plano macroeconómico, destacó la acumulación de reservas internacionales, el cumplimiento de los compromisos financieros y la mejora en la calificación del país como señales positivas para la llegada de inversiones.
Asimismo, remarcó la importancia de los nuevos regímenes de promoción de inversiones destinados a grandes proyectos productivos, infraestructura, tecnología y energías renovables, aunque aclaró que esos beneficios tardarán en trasladarse a la economía doméstica.
Para Segovia, el principal desafío continúa siendo lograr que la estabilidad macroeconómica se traduzca en una recuperación sostenida del consumo, el empleo y el ingreso real de las familias argentinas.
