Cada 21 de septiembre nos invita a prestar atención a la salud cerebral.
El Alzheimer es una enfermedad específica del cerebro y la causa más común de la demencia. Todo Alzheimer es demencia, pero no toda demencia es Alzheimer. En Argentina se estima que más de 300.000 personas viven con Alzheimer (y las estimaciones del sector salud sitúan la cifra actual entre 300.000 y 400.000 afectados), siendo la quinta causa principal de muerte y la más frecuente de demencia. Este trastorno neurodegenerativo
afecta la memoria, el lenguaje, la orientación y, progresivamente, la autonomía. Sin embargo, el deterioro cognitivo no debe asumirse como una consecuencia inevitable del envejecimiento.
Un estudio publicado la última década (2023), señala que Argentina registró una incidencia
estandarizada por edad de 25,3 nuevos casos de demencia por cada 100.000 habitantes
(19,1 en varones y 31,1 en mujeres).
El Ministerio de Salud de la Nación formalizó el marco normativo e institucional para el
abordaje de la problemática a través del Plan Nacional de Alzheimer y trastornos
relacionados.
La Dra. Viviana Cantarutti, médica clínica de OSPEDYC, explicó que: “Detectar los síntomas a tiempo marca la diferencia. Olvidar eventos recientes con frecuencia, repetir las mismas preguntas, desorientarse o experimentar cambios de conducta que interfieran en el día a día son señales que justifican una consulta médica. La evaluación temprana permite descartar causas tratables, acceder a terapias específicas que ralentizan el avance de la enfermedad y brindar un sostén fundamental a las familias, que suelen asumir un desgaste físico y emocional muy alto en el cuidado cotidiano”
“Gran parte del riesgo depende de factores modificables. Cuidar el cerebro no empieza en la vejez: controlar la presión arterial, el colesterol y la glucemia desde la adultez es tan vital como hacer ejercicio, alimentarse bien y dormir adecuadamente. Mantener una vida social activa, tratar a tiempo la pérdida auditiva y desafiar la mente con nuevos aprendizajes son hábitos simples que protegen nuestra autonomía a largo plazo”, finalizó la Dra. Cantarutti.
