Cuando se habla de salud, muchas veces se piensa en controles médicos, alimentación
equilibrada o actividad física. Sin embargo, hay otro aspecto cotidiano que también impacta
de manera directa en el bienestar y la vida de las personas: la seguridad vial.
Aunque en 2024 Argentina logró reducir la cantidad de víctimas fatales respecto de años
anteriores, los más de 4.000 fallecidos anuales muestran que la seguridad vial continúa
siendo un problema de salud pública importante. Las motocicletas, la velocidad y las
conductas de riesgo siguen siendo los principales desafíos para reducir los accidentes y las
muertes en las rutas y ciudades del país. Para 2025, los estudios preliminares muestran que,
aunque algunos indicadores sugieren una reducción en la cantidad de siniestros graves,
subsiste una elevada gravedad de los accidentes y continúan siendo especialmente
vulnerables los motociclistas y los jóvenes conductores.
“Dormir poco antes de manejar, usar el celular al volante, no respetar las velocidades
máximas, conducir bajo estrés son conductas que aumentan significativamente el riesgo de
sufrir un siniestro vial. Y aunque suelen naturalizarse, pueden tener consecuencias graves y
evitables”, aseguró Ailín Catalá, especialista en comunicación en salud y jefa de
comunicación institucional de OSPEDYC.
Catalá explicó que: “Un choque no empieza en el momento del impacto. Muchas veces
comienza antes, en pequeñas decisiones que parecen inofensivas, pero que reducen la
capacidad de reacción, atención y cuidado. Además, muchas conductas de riesgo se
encuentran tan incorporadas en la rutina diaria que dejan de percibirse como peligrosas.
Responder mensajes mientras se maneja, no usar cinturón de seguridad en el asiento
trasero porque “son solo dos cuadras”, cruzar la calle mirando el celular o llevar chicos sin
silla “por un ratito” son ejemplos frecuentes de situaciones naturalizadas que pueden tener
consecuencias graves. “Cuando el riesgo se vuelve cotidiano, baja la percepción de peligro.
Por eso, volver a poner estas conductas en discusión también es una forma de prevención”,
señaló la especialista”
“Los siniestros viales representan una de las principales causas de lesiones graves y muerte
prevenible”- comentó la especialista de OSPEDYC-, y continuó: “Más allá del impacto físico
inmediato, pueden dejar secuelas neurológicas, traumatológicas y emocionales que afectan
profundamente la calidad de vida de las personas y sus familias”
Así como promovemos controles médicos, vacunación o hábitos saludables, también es
importante incorporar conductas responsables al circular. Cuidarse y cuidar a otros en la vía
pública es una forma de prevención. Entre las principales recomendaciones para reducir
riesgos, se destacan:
● No utilizar el celular mientras se conduce.
● Descansar adecuadamente antes de viajar.
● Usar siempre cinturón de seguridad, incluso en trayectos cortos.
● Respetar velocidades máximas y señales de tránsito.
● Evitar manejar bajo situaciones de estrés intenso, cansancio o consumo de alcohol y
otras sustancias.
● Utilizar sistemas de retención infantil adecuados para niños y niñas.
● Usar casco en bicicletas y motos.
“La seguridad vial no depende solamente de grandes acciones: muchas veces, pequeños
hábitos sostenidos pueden marcar una diferencia enorme. Porque prevenir también es
manejar con responsabilidad”, finalizó Ailín Catalá.
