En la previa de Semana Santa, el consumo de pescado crece en Corrientes impulsado no solo por la tradición religiosa, sino también por una variable económica: algunos productos resultan más accesibles que la carne vacuna, el pollo o el cerdo.
Desde el comercio “Manjares del Agua”, destacaron que la merluza sin espinas se posiciona como una de las opciones más elegidas, con precios que oscilan entre los 16.000 y 17.000 pesos por kilo. “Es un producto noble, sin desperdicio y de alto rendimiento”, explicaron.
En el segmento medio, el salmón blanco ronda los 18.000 pesos, mientras que el pacú se ubica en torno a los 22.000. Por su parte, la boga alcanza los 26.000 y el surubí, dependiendo del corte, puede superar los 25.000 pesos por kilo.
El consumo también se diversifica con productos de mar como langostinos, camarones y mejillones, que tienen buena aceptación pese a sus precios más elevados.
Uno de los factores clave en la elección es el rendimiento: aseguran que con un kilo de pescado pueden comer entre cuatro y cinco personas, lo que lo convierte en una alternativa competitiva frente a otras proteínas.
Además, crece la demanda de productos procesados y sin espinas, como milanesas, empanadas y filetes, que facilitan la preparación. En ese sentido, el comercio destacó la incorporación de una línea sin TACC, orientada a personas celíacas, con muy buena recepción.
El fenómeno refleja un cambio en los hábitos de consumo, donde el precio, la practicidad y la calidad nutricional posicionan al pescado como una opción cada vez más elegida en la mesa de los correntinos.
